Cuando cumplí los 18 y adquirí el derecho al voto, una de las primeras cosas que me dijeron es que las elecciones municipales son tan importantes como las generales. Cuando pensamos en elecciones, nuestra mente salta a las carreras presidenciales, omitiendo que también tenemos el poder de elegir a nuestros gobernantes locales, aquellos que rigen nuestros pueblos y ciudades, dando forma a su presente y condicionando su futuro.
Algo parecido ocurre cuando pensamos en periodismo. En nuestra cabeza se cuelan inmediatamente los nombres de las grandes cabeceras nacionales, ignorando que hay algo mucho más cercano, que rige nuestro conocimiento del entorno, que crea comunidad y que vehicula nuestra relación con el sitio en el que vivimos: el periodismo de proximidad. ¿Te suena? ¿No? No te preocupes. Yo hasta hace unos años no tenía constancia de esta especialidad informativa y no fue hasta hace unos meses que adquirí constancia de su relevancia social, democrática y comunitaria.
Como nadie nos habla de ello, hoy vengo a explicártelo. Porque eso es lo que soy ahora. En eso me he convertido: una periodista de proximidad. Una periodista que apuesta por lo suyo, por lo tuyo, por lo nuestro. Por aquello que compartimos, pero que no pertenece a todo el mundo.
La proximidad no es únicamente una cuestión geográfica. Es también una cuestión de conocimiento, contexto y compromiso. Ningún periodista que observe un territorio desde cientos de kilómetros de distancia podrá comprenderlo igual que quien lo recorre, habla con sus vecinos, conoce sus problemas y entiende sus particularidades.
En un momento en el que la información circula a gran velocidad y la actualidad nacional e internacional monopoliza buena parte de nuestra atención, resulta fácil olvidar que las decisiones que más afectan a nuestra vida cotidiana suelen tomarse mucho más cerca de casa. La apertura o el cierre de un consultorio médico, el estado de una carretera, la organización de unas fiestas patronales, la llegada de una nueva empresa o la desaparición de un servicio público tienen un impacto directo en el día a día de las personas. Sin embargo, estas historias rara vez encuentran espacio en los grandes medios de comunicación.
Es precisamente ahí donde el periodismo de proximidad adquiere todo su valor. No solo porque informa sobre aquello que ocurre en nuestro entorno inmediato, sino porque garantiza que existan mecanismos de vigilancia democrática a escala local. Una ciudadanía informada participa más, exige más y comprende mejor la realidad que la rodea. Sin medios que cuenten lo que sucede en los pueblos y ciudades, muchas decisiones quedarían fuera del debate público y numerosas realidades permanecerían invisibles.
Pero el periodismo de proximidad también construye comunidad. Nos ayuda a reconocer quiénes somos, qué compartimos y qué nos une como territorio. Pone nombre y rostro a las personas que impulsan proyectos, mantienen tradiciones, crean oportunidades o trabajan cada día para mejorar el lugar en el que viven y vivimos. Nos permite descubrir iniciativas que de otro modo pasarían desapercibidas y nos recuerda que detrás de cada municipio existen historias que merecen ser contadas. Contar el territorio desde el territorio no es una cuestión de orgullo localista (que también); es una cuestión de justicia informativa.
Quizá por eso decidí apostar por este tipo de periodismo. Porque creo que las historias importantes no siempre suceden en los grandes centros de poder. De esa convicción nace El Eco de la Sierra, un periódico digital comarcal por y para el suroeste de la provincia de Segovia. Un proyecto que surge para contar la actualidad desde cerca con la voluntad de convertirse en un punto de encuentro para quienes viven, trabajan o mantienen un vínculo con este territorio.
En un contexto en el que muchos territorios luchan por mantener su visibilidad y su voz, reivindicar el periodismo de proximidad es también reivindicar el derecho de las comunidades a ser contadas. Porque las historias importantes no siempre ocurren lejos. La actualidad también nace cerca.
Noelia Garrido
Directora de El Eco de la Sierra


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